Querido/a  Lector/a. Si Usted me permite:

 

Testigo en nuestro eterno presente del maravilloso universo que rodea nuestro ser, no nos queda más que sentirnos agradecidos, llenos de gozo y reverenciar toda la sabia disposición que la vida dispone en sus multiples e infinitas manifestaciones.

 

La unión intrística de todos los fenómenos naturales y nuestro ser son parte del todo, en cadena perpetua de causa-efecto, siendo cada uno de los seres habitables en los diferentes mundos, (albañiles) servidores concientes o inconcientes de las estrellas; allí donde cada cual tiene su lugar y teje su propio destino.

 

Los intrumentos musicales, cuerpos sonoros convertidos en templos vibrantes, fisicalizan el cuerpo del alma, llevando en su mensaje poético, lenguaje mágico del corazón: "La música".

 

La tarea de un compositor o inventor en el sendero del arte es simplemente la un transmisor. Permitiendo traer a nuestro plano tridimensional una realidad existente ya en plano mental, astral (emocional). Es así que el año 2002 y como consecuencia de muchas interrogantes sobre el proceso evolutivo del cuarteto de cuerdas, quizo llegar o volver esta proporción sonora, que vendría a llenar la tesitura sonora del tenor.

 

Gerardo Yañez